viernes, 10 de diciembre de 2021

 

El arte de armar un barrilete

-manifiesto-

 

Intercambiemos ideas antes que el tiempo nos

cambie a nosotros,  nos olvidemos

el arte de armar un barrilete.


Te invito a escribir un poema, no hay de que temer, hay

algunos escritos en las paredes de un barrio, de tu barrio.

 

Mientras el mundo nos lleva por delante alguien

escribe un poema en instagran

postea temblando y rogando en facebook

o invade a tuiter de haikus,

 

y no son poetas, como los poetas que escriben

libros y piensan con los dedos,

 

son poetas que recuerdan expresiones,

desean, y sienten todo irreal.

 

Como el diamante, la poesía está en bruto, que

viva el oficio de los poetas.

 

Si el sol sale, si estamos vivos; que viva la

epifanía de la nueva poesía,

 

Que viva facebook, instagran, y toda red social

 

Ya no existe el poeta,

Ahora existen los poetas

 

los que están interconectados, hiperconectados,

y unen el romanticismo social, con un i phone.

 

Ya no existe el poeta

que sueña la revolución,

 

existe el que la escribe en un par de renglones,

sube una foto a la nube y espera un like

 

Hay poetas que se la juegan por el otro,

que reescriben historias, que llevan al

ciberespacio ausencias, pérdidas, lecturas,

abrazos, palabras, risas que hacen reir piedras,

desenfados, lo absurdo, la libertad, lo eterno, la

amistad que surca esta vida

difícil,

 

Ya no existe el poeta abanderado,

existe el que lleva la bandera

 

de la justicia, de la denuncia

del sueño de otra patria

justa libre y soberana

de la patria que ampara

a sus pibes

porque hay poesia

en los pibes

que llevan la bandera

de Belgrano

 

Ya no hay poetas enamorados

como la película de sheaskepiere

hay poetas que aman

la vida, la novela, la palabra,

la memoria

de lo que se parece a la verdad pero que no es

verdad, que ve, donde todos miran, algo que no

todos ven.

 

Ya no hay poetas vivos

hay poetas que cuentan algo de su historia

que hacen un oficio de las cosas que no

dependen de él, que tiemblan al ver su biblioteca

de solo pensar

que uno

puede ser

producto

de lo que lee.

 

Ya no hay poetas que leen en el tranvía

 

hay poetas que buscan ofertas de black

friday, trabajan de abogados

caminando por el tribunal

rezando por vos

con angustiosa resignación.

 

Ya no hay poetas de vanguardia

hay poetas curiosos, hijos de la emoción

exaltada, rodeados de un mundo imaginario

en una época imaginaria, con amores y muertes

imaginarias que ocurren en una pandemia

imaginaria.

 

Ya no hay poetas calmos,

hay poetas que calman a los perturbados

perturban a los calmados,

que piensan que la desdicha le es dada,

al igual que la adversidad, la desventura, la

humillación, el fracaso

y hasta hecho de vivir equivocado.

 

.....

Ya no hay poetas originales

 

hay poetas que reescriben lo ya escrito,

que salvan al mundo en un bar,

cambian el sistema solar

por alguna palabra que haga juego

con su sombra; que construyen un mundo con

cenizas solo para aventarlo al viento

 

Ya no hay poetas

hay poetas nacionales y populares poetas que

extrañan al gobierno popular, poetas en camisas

paseando por ministerios, que hacen la pariodia

del artista

 

Ya no hay poetas bohemios,

hay poetas con osde, poetas del

Parque Independencia, del bravo barrio arroyito,

termos, sinceros, de los que todavía

deambulan por el patio del colegio, que no temen

por lo que perdieron, que temen

lo que esta por perderse.

 

Ya no hay poetas buenos,

 

Hay poetas malos, inquisidores

que se visten de poetas, que tienen pose de

poetas, que son poetas, poetas,

patológicamente poetas

de los traumas, de la verdad, de lo correcto, son

poetas que sueñan con escribir poemas de

libertad, con las conclusiones

que le roban a Leila Guerreiro, a Mairal,

que sueñan con matar a Borges, para que viva

Borges. Poetas parricidas, secretos, canallas,

del sistema financiero, patronal, de pelo blanco,

del whisky, parientes del mar,

de la movilidad social ascendente,

del veraneo en brasil,

de la lectura de Pizarnik,

 

Ya no hay más poetas con forma de música

hay poetas con la geometría del amor, con

teoremas del dolor, con la prosa de un paisaje.

 

Ya no hay más poetas

que tengan la precisión de un asesino,

 

hay poetas,

que son poetas

hasta cuando

remontan un barrilete.



lunes, 7 de enero de 2019

San Bernardo


La chica morena
sentada
mirando la rutina del mar
con ojos fugitivos
negros y casuales
me recuerda a un poema
de unos pescadores bahianos
que remaban en el agua azul.
Si la legión no hubiera llegado a Magenta,
se hablaría del Mariscal de la derrota.

La chica morena,
con sus pies mojados,
-ahora que lo veo-,
no sabe de ese poema,
sola está
llorando en la arena


Juan Pedro Rodenas