lunes, 7 de enero de 2019

San Bernardo


La chica morena
sentada
mirando la rutina del mar
con ojos fugitivos
negros y casuales
me recuerda a un poema
de unos pescadores bahianos
que remaban en el agua azul.
Si la legión no hubiera llegado a Magenta,
se hablaría del Mariscal de la derrota.

La chica morena,
con sus pies mojados,
-ahora que lo veo-,
no sabe de ese poema,
sola está
llorando en la arena


Juan Pedro Rodenas