La chica morena
sentada
mirando la rutina del mar
con ojos fugitivos
negros y casuales
me recuerda a un poema
de unos pescadores bahianos
que remaban en el agua azul.
Si la legión no hubiera llegado a Magenta,
se hablaría del Mariscal de la derrota.
La chica morena,
con sus pies mojados,
-ahora que lo veo-,
no sabe de ese poema,
sola está
llorando en la arena
Juan Pedro Rodenas
Éxitos con el blog JP!!
ResponderEliminarUno es poco ...Quiero más ...dijo la propaganda
ResponderEliminarHola! Pase a visitar el blog, muy linda poesía! Felicitaciones!
ResponderEliminarÉxitos!!
ResponderEliminarPasaba por aquí y entré... me gustó! La chica morena...
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